JJOO Seúl 1988

Como sabemos, los Juegos Olímpicos son un acontecimiento histórico. Normalmente, en estas competiciones se baten récords increíbles. Además, estas marcas se registran y los nombres de los atletas pasan a la historia. Sin embargo, no todos los aspectos positivos de los JJ.OO. son deportivos. En ellos se juntan cientos de atletas de distintas nacionalidades. Es decir, que personas de todo el mundo y distintas culturas conviven y aprenden unas de otras.

Aunque estos eventos se vean como una competición, también son un medio para mejorar las relaciones entre los países. Uno de los ejemplos más recientes sería el acercamiento de las dos Coreas en los JJ.OO. de invierno en este mismo año en Pyeongchang. Aunque ya ha habido muchas competiciones olímpicas, en este artículo nos vamos a centrar en los Juegos de Seúl de 1988. A continuación os explicaremos por qué estos marcaron un punto de inflexión en la historia de Corea del Sur.

Contexto histórico

Primero vamos a situarnos históricamente. Los Juegos Olímpicos de Seúl se celebraron en 1988. En aquella época, Corea del Sur seguía luchando por la democracia. Mientras sus bases sociales se asentaban, la economía del país despegaba poco a poco. La inflación y la deuda del gobierno se redujeron, además de alcanzar un superávit del 0,2 %. Aunque el mercado financiero aún no tenía una orientación clara, estos fueron grandes avances para Corea del Sur.

La liberalización llegó con los Juegos de Seúl. Fue en este mismo año, 1988, en el que se produjo una transición. Es decir, hubo un cambio de la Quinta República a la Sexta República. El presidente Chun Doo-hwan (전두환), (1981-1988) fue relevado por el líder Roh Tae-woo (노태우), (1988-1933). Siendo el país anfitrión de los Juegos Olímpicos, Corea se sumergió en reformas económicas y sociales. El nuevo presidente gestionó la transición democrática del país. Además, impulsó cambios que alejaron al régimen del mandato militar de años anteriores.

Por otro lado, la organización de los Juegos ayudó mucho a que el PIB siguiese en aumento. Esto es, a incrementar el número de las exportaciones de las empresas nacionales. Internacionalmente, gracias al evento también se normalizaron las relaciones con la URSS y China. Esto comenzó a abrir el camino internacional para Corea del Sur. Aunque durante su época dorada el país se centró mucho en el panorama nacional, fueron los JJ.OO. los que ampliaron su visión. La necesidad de una internacionalización comenzó con este evento. Así, poco a poco, Corea del Sur se ganaría la invitación a participar en la ONU. Esto sucedió, finalmente, en septiembre de 1991.

Ceremonia de inauguración JJOO Seúl 1988.

Por lo tanto, podemos concluir que los JJ.OO. no son solamente un evento deportivo. Corea del Sur fue un país que se mantuvo aislado durante muchos años. No obstante, cuando fue el anfitrión de los Juegos, comenzó a abrirse al extranjero. Del mismo modo, las relaciones internacionales del país comenzaron a mejorar. Además, el nuevo presidente comenzó a realizar reformas hacia la democracia y la externalización. Esto abrió un nuevo camino para Corea del Sur.

Fuentes:

  • Apuntes Máster de Estudios de Asia Oriental de la Universidad de Salamanca.

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