Hangul: el alfabeto coreano

En todos los países del mundo existen días para conmemorar diferentes acontecimientos (creación del país, eventos religiosos, aniversarios de constituciones…), pero de entre todos los motivos para proclamar un día festivo, celebrar la creación de un sistema de escritura no es demasiado común. En Corea del Sur se celebra cada año el aniversario de la invención del 한근 (hangul o, en ocasiones, hangeul) y la historia de este sistema y su importancia para el país seguro que te sorprenderán.

El origen del coreano es aún hoy en día una cuestión abierta a debate ya que no existen pruebas suficientes para asegurar su procedencia o sus relaciones exactas con otros lenguajes. Se cree que está agrupado bajo el paraguas de las lenguas altaicas, junto con (entre otras) las lenguas túrquicas y mongólicas, pero se siguen realizando estudios que certifiquen esta teoría en su totalidad.

 

Durante siglos, el idioma coreano no contó con un sistema de escritura propio. La influencia de China sobre la Península Coreana llevó consigo el sistema de escritura chino, siendo la llegada del budismo en el siglo IV el principal detonante de dicha expansión. En coreano, estos caracteres adoptados para transcribir el idioma son denominados 한자 (hanja). Tras la adopción de este sistema surgieron dos estrategias que acercaban la escritura a un plano más puramente coreano: la escritura 이두 (idu), consistente en usar hanjas y otros símbolos para marcar en los textos rasgos propios del habla coreana, y el sistema 구결 (gugyeol), en el cual se añadían marcadores a los textos escritos con hanjas para señalar el orden de la oración (las oraciones en chino tiene una estructura sujeto-verbo-objeto, mientras que en coreano ésta es sujeto-objeto-verbo). No fue hasta algo más de un milenio después de la entrada del budismo en Corea cuando los coreanos comenzaron a utilizar un sistema de escritura creado íntegramente para su idioma. Hasta el momento, y aunque eran lenguajes diferentes, el compartir un sistema de escritura hacía que los que hablaban chino pudiesen comprender todos los textos coreanos, dándoles una gran ventaja sobre el pueblo coreano a la hora de interceptar comunicaciones y conocer sus planes. Durante siglos, Corea había sido víctima de ataques e invasiones por parte de China y contar con un sistema de escritura propio era una forma de hacer más evidente su autonomía e independencia de la potencia del norte.

 

En la imagen se aprecia cómo, a medida que el hombre evoluciona, lo hace con él su sistema de escritura. La tercera figura mezcla caracteres chinos con elementos coreanos, la cuarta muestra cómo se escribía el coreano al ser creado y la última está compuesta por caracteres coreanos actuales.

En 1443, el rey Sejong “El Grande” de la dinastía Joseon, presentó al pueblo coreano un alfabeto con el que plasmar su idioma para no tener que utilizar nunca más el sistema de escritura chino. Fue en ese año cuando el soberano mandó publicar una obra titulada 훈민정음 (Hunminjeongeum) “Los Sonidos Correctos para Instruir al Pueblo” que contenía todos los detalles sobre el que sería su nuevo sistema de escritura: el 한글. Esta obra constaba de dos volúmenes: uno de apenas cuatro páginas en el que se enseñaba el nuevo alfabeto y otro mucho más largo y denso, destinado principalmente a estudiosos de la lengua, que contaba con todos las características del nuevo sistema. Aunque siempre se atribuye la creación del alfabeto coreano al rey Sejong (se dijo que casi perdió la vista debido a su trabajo), se cree que contó con la ayuda de expertos en la lengua coreana y que su trabajo pudo durar alrededor de veinte años. Sin embargo, él es el que más se esforzó por dar al pueblo una herramienta válida para escribir en su propio idioma.

El nuevo sistema de escritura contó originalmente con 28 caracteres, hoy en día se utilizan 24. La forma de escribir las consonantes refleja la posición de la lengua en la boca al decirlas. Por ejemplo: la letra ㄱ representa el sonido /k/-/g/ ya que, al pronunciarlo, la lengua presenta una colocación similar. Las de las vocales principales del alfabeto (ㅇ, ㅡ, ㅣ)  representaban el cielo, la tierra y el hombre, siguiendo principios de la filosofía confuciana.

Sejong “El Grande” pretendía que cualquiera pudiese aprender a escribir el hangul. El rey sabía que para todos aquellos que no eran eruditos o estudiosos era casi imposible poder escribir, ya que desconocían la escritura china y no tenían medios para aprenderla, siendo este un proceso que requería años (había miles de hanjas). El hangul pretendía posicionarse como una opción, no solo adecuada para los coreanos ya que estaba hecho a la medida de su idioma, sino también muy comprensible ya que fue concebido como un sistema muy fácil de aprender. Esta idea fue expresada por el rey en el Hunminjeongeum: “Un hombre sabio puede aprender el alfabeto en una mañana, uno necio puede hacerlo en no más de diez días.” Hoy en día se cree que es la facilidad para aprender el hangul lo que hace que la tasa de alfabetización en Corea roce el 100%.

Los textos en coreano antes de la divulgación del hangul eran difíciles de leer, ya que presentaban diferentes sistemas mezclados, ninguno de ellos parecía ser dominante y ninguna estrategia de escritura estaba generalizada, así que el proceso de escritura e interpretación dependía de aquel que lo utilizase. Tras la llegada del nuevo sistema, los escritos en coreano comenzaron a ser perfectamente legibles e interpretables ya que contaban con un método estandarizado.

Aunque el hangul comenzó a extenderse desde que fue presentado, no fue totalmente generalizado en el territorio hasta los siglos XIX y XX por diversos motivos. Casi cuarenta años tras la muerte de Sejong llegó al trono el rey Yeongsangun. Al ser su madre asesinada por miembros de la corte (agredió a su marido, el rey), su hijo comenzó a mostrar su naturaleza violenta y tiránica cuando accedió al trono. El pueblo, en contra de las acciones de su monarca, creó carteles escritos en hangul en los que mostraba su descontento. Debido a esto, el rey prohibió el uso de este sistema de escritura y mandó quemar montones de libros que habían sido escritos hasta esa fecha usando el método creado por uno de sus antecesores. Tras este reinado, sucesivos monarcas no se mostraron abiertamente en contra del hangul pero tampoco promocionaron su uso. En el siglo XVIII se escribieron multitud de obras de gran importancia que utilizaban el alfabeto coreano, dando lugar a la época dorada de la literatura coreana, y a finales del siglo XIX se ordenó que todos los documentos oficiales se redactasen usando el hangul. Durante la colonización japonesa (1910-1945), el gobierno invasor atacó de lleno el idioma coreano, prohibiendo su uso en conversaciones cotidianas y encarcelando estudiosos expertos del mismo. Sin embargo, tras la liberación de Corea, tanto el idioma como su sistema de escritura volvieron a resurgir gracias al entusiasmo de un pueblo que, durante años, había sido privado de su propia lengua.

Hoy en día, el hangul conserva la forma que le dio su principal creador. Tan solo cuatro letras de las veintiocho iniciales han sido relegadas al desuso debido a ser consideradas obsoletas, y es también necesario mencionar el hecho de que los caracteres chinos no desaparecieron del día a día de los coreanos. Durante siglos y hasta la actualidad, aprender determinados hanjas fue y es esencial para el aprendizaje de la lengua en Corea ya éstos contienen información sobre la etimología de muchas palabras y aparecen de forma recurrente en textos sobre lenguaje y humanidades.

Cada año, el día 9 de octubre es festivo en Corea y los coreanos celebran la creación y divulgación de su sistema de escritura. Éste les permitió por primera vez sentirse libres de la influencia de potencias extranjeras y les dio la herramienta necesaria para que todo el pueblo pudiera al fin comunicarse por escrito en su propio idioma.

Referencias:

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