Nacimiento de la República de Corea

La creación de la República de Corea (대한민국) no tuvo lugar hasta 1948. Durante el siglo XX, el país pasó de estar dominado por una dinastía que llevaba siglos en el poder a ser ocupado por una potencia extranjera y ver cómo su territorio era dividido en dos partes de ideología contraria y éstas guerreaban entre sí. Es por todo ello que Corea del Sur no tuvo nada fácil establecerse como una nación independiente.

En 1897, el reinado de la dinastía 조선 (Joseon), asentada en el trono coreano desde el siglo XIV, llegó a su fin. El reino de Corea llevaba años siendo un estado forzosamente ligado a China, país al que pagaba impuestos, y también la presencia e influencia japonesas eran notables. Por estas razones y en un intento de reclamar su soberanía, modernizar y “occidentalizar” el reino, el rey Gojong, perteneciente a la dinastía Joseon, declaró el nacimiento del Imperio de Corea.

Rey Gojon vistiendo un uniforme de estilo occidental.

Durante el período en el que este imperio estuvo vigente se llevaron a cabo reformas que pretendían acercar a Corea a potencias extranjeras: se permitió que todos los ciudadanos pudiesen tener apellido, se construyeron infraestructuras (líneas telefónicas, tranvía) y fábricas modernas, se abrieron centros educativos de todos los niveles y se reformó el sistema sanitario, proporcionando algunas vacunas modernas de forma gratuita. Sin embargo, este nuevo imperio llegó a su fin mucho antes de lo previsto. Japón, viéndose fuerte y sabiendo que Estados Unidos no interferiría en sus intentos expansionistas en Corea, coaccionó a los líderes del país para que firmasen un tratado que oficializaba la conversión de Corea en un protectorado de Japón en 1905 y, en 1910, se hizo oficial la anexión de Corea al territorio japonés.

La posición de Corea del Sur respecto a la legalidad del tratado de protectorado es muy clara: se considera ilegal. Hoy en día, y tras el estudio del tratado de 1905 y del contexto en el que se firmó, se dan cinco razones por las que el acuerdo no cuenta con validez: miembros de la policía japonesa rodeaban el lugar en el que se iba a firmar el tratado, viéndose como un claro acto de coacción; el documento no cuenta con un nombre oficial, el documento iba tan solo enrollado y cerrado con un cordel (sin seguir el protocolo), el sello del emperador Gojong no aparece y no se menciona en el texto del tratado que los coreanos presentes contasen con la autoridad para ejercer como representación del gobierno.

Japón ocupó Corea desde 1910 hasta 1945. Durante estos años, la influencia sobre el pueblo coreano fue máxima: se prohibió el uso del 한글 (hangul, el sistema de escritura del coreano), se forzó la adopción de la vestimenta japonesa, el sistema educativo perdió la esencia coreana y se impuso el uso de impartir las clases en japonés… Como toda economía colonial, Corea se empobrecía a pasos agigantados ya que sus recursos naturales y minerales eran explotados por Japón para financiar sus guerras y alimentar a sus ciudadanos de la metrópoli. Se cedieron tierras a propietarios japoneses, los cuales enviaban cosechas de arroz a Japón, lo que encarecía el precio en Corea debido a su escasez y hacía que en el país el hambre fuese una constante. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Japón se retiró la Península Coreana y la nación contó con la oportunidad de ser un estado de pleno derecho. Sin embargo, Estados Unidos tenía mucho que decir al respecto del futuro de Corea.

El fin de la ocupación japonesa en 1945 no supuso la liberación para el pueblo coreano. Una vez comenzada la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aliadas capitaneadas por Estados Unidos, debatieron sobre la soberanía de los pueblos que habían sido invadidos por Japón. En 1943 los líderes de las principales potencias interesadas firmaron en El Cairo un acuerdo mediante el cual Corea quedaba al cargo de una serie de estados (Estados Unidos, China y la Unión Soviética) para, en un futuro y cuando el país se encontrase preparado, recuperar su independencia.  Ya en agosto de 1945, poco antes de la rendición incondicional de Japón en la guerra, el ejército soviético comenzó su ataque contra dicho país extendiéndose por Manchuria (actual zona de territorio chino al norte de Corea del Norte). En esos momentos, el ejército estadounidense se encontraba demasiado lejos de los soviéticos y Estados Unidos temía perder Corea, así que éstos decidieron proponer un acuerdo: el paralelo 38 dividiría la península en dos territorios diferenciados. El norte quedaría bajo el control soviético y el sur bajo el de Estados Unidos. Así nacieron en 1948 dos nuevos países: la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) y la República de Corea (Corea del Sur).

Tres años después de la liberación llegó la celebración de elecciones en la Península. Syngman Rhee, líder del gobierno coreano en el exilio, ganó los comicios. La celebración de elecciones significaba el avance del pueblo coreano hacia el ansiado autogobierno pero, aunque se produjo el fin del dominio japonés, el país tuvo que enfrentar otros muchos problemas, como la ruptura de la nación en dos bloques enemigos, una guerra y sus consecuencias.

Referencias:

  • Dudden, A. (2006). Japan’s colonization of Korea: discourse and power. University of Hawaii Pr
  • Lee, Jong-Soo. The Partition of Korea After World War II: A Global History. Nueva York: Palgrave Macmillan, 2006.
  • Lee, T. H. (2010). 1910 Korea-Japan annexation treaty invalid. The Korea Times. 
  • Seth, M. J. (2010). A Concise History of Modern South Korea: From the Late Nineteenth
  • Century to the Present. Maryland: Rowman & Littlefield Publishers.
  • Seth, M. J. (2011). A History of Korea: from Antiquity to the Present. Maryland: Rowman & Littlefield Publishers.

Deja un comentario