Mitos: El Cuento de Kong Jui y Pat Jui – 콩 쥐 팥 쥐

Érase una vez una jovencita muy dulce y buena llamada Kong Jui que había perdido a su madre cuando era pequeña y vivía felizmente con su padre. Cuando cumplió catorce años, el padre volvió a contraer matrimonio, ya que se encontraba viejo y cansado, para que su hija no estuviera sola cuando él muriera.

La madrastra, que tenía una hija llamada Pat Jui de misma edad que Kong Jui, aparentaba ser buena con su hija adoptiva ante su esposo, pero en realidad la mortificaba de múltiples formas. Un día la madrastra asignó diferentes tareas a sus dos hijas para trabajar la tierra: a su hija verdadera le dio un azadón de hierro y la mandó a arar un campo de arena; a su hija adoptiva le dio un azadón de madera y la mandó a arar un campo virgen lleno de piedras. La finalidad de la madrastra era tener un pretexto para regañar a Kong Jui.

Al poco tiempo de empezar el trabajo, el azadón de madera de Kong Jui se hizo astillas contra las piedras, como era de esperar, y la niña comenzó a llorar desconsoladamente porque sabía que su madrastra la castigaría severamente. Entonces una vaca negra que pastaba en los alrededores se acercó a ella y, tras enterarse de lo que le pasaba, se ofreció a ararle la tierra. No solo terminó en seguida toda la tarea, sino que incluso le regaló una canasta llena de manzanas frescas a Kong Jui.

La niña volvió muy contenta a casa y le enseñó el presente a su madrastra, pero ella, en vez de alegrarse, aprovechó la ocasión para acusarla de haber robado las manzanas y se quedó con todas ellas, mandando a dormir a Kong Jui sin probar bocado.

Poco tiempo después murió el padre de la niña, quedándose ella sola a merced de su malvada madrastra.

Otro día hubo una gran fiesta en la aldea y desde muy temprano la madrastra y Pat Jui se pusieron sus mejores galas para ir al banquete. Mientras salían, la madrastra le dio a su hijastra una serie de instrucciones:

Si quieres venir a la fiesta, llena primero ese cántaro con agua, desgrana el arroz que hay en esos fardos y termina de tejer la tela que está en el telar.

Obedeciendo a su madrastra, Kong Jui empezó a llenar la tinaja con agua traída del pozo, pero el recipiente estaba roto y el agua se colaba por una grieta. Entonces apareció un enorme sapo que se ofreció a tapar el agujero, logrando Kong Jui llenar el cántaro hasta los bordes.

Cuando se puso a desgranar el arroz, había tal cantidad de granos que no pudo evitar lanzar un suspiro de frustración. En ese momento, una gran bandada de pájaros bajó a ayudarla y las aves desgranaron todo el arroz en un santiamén.

Finalmente, cuando llegó al telar, se encontró con un hada que le ofrecía un vestido nuevo y un hermoso par de zapatos de seda mientras decía:

-Ponte esta ropa y ve a la fiesta, que yo terminaré de tejer la tela

Kong Jui le dio las gracias y se marchó muy alegre.

Cuando estaba cruzando el puente para dirigirse a la aldea, pasó el séquito del gobernador y ella se asustó, perdiendo uno de sus preciosos zapatos en el río. El gobernador encontró el zapato, lo recogió y mandó buscar a su dueña. Cuando el gobernador, que era un joven apuesto, vio a Kong Jui se enamoró de ella y le pidió la mano. Al enterarse, tanto su madrastra como su hermanastra sintieron mucha envidia.

El día de la boda, Pat Jui llevó a Kong Jui a la orilla del lago y, simulando un accidente, la tiró al agua, acabando con su vida. Pat Jui quiso suplantarla en la boda, pero el gobernador se percató del engaño y consiguió que confesara lo que había ocurrido. Profundamente dolido y furioso, el gobernador decidió castigar a Pat Jui ordenando que la descuartizaran y envió una caja con los restos a su madre, que quedaba así castigada por todas sus maldades.

Esta historia, como muchos habréis pensando, es muy similar a la de Cenicienta, excepto en el final y en las mortificaciones que comete la malvada madrastra con su hija adoptiva, que son propias del ambiente rural donde transcurre el cuento coreano.

La historia que hemos visto, debido a su crueldad, cuenta con una adaptación infantil en la que, cuando Pat Jui está a punto de ser ejecutada, aparece Kong Jui, que se había salvado de la muerte milagrosamente, y le pide a su futuro marido que se apiade de su hermanastra. Entonces se celebra la boda y Kong Jui perdona a su madrastra y a Pat Jui, a quienes se lleva a vivir al palacio del gobernador.

En la versión original hay un gran contraste entre los elementos fantásticos (todos los animales que ayudan a Kong Jui a llevar a cabo sus tareas) y el final, que es sumamente trágico después de todo lo que la protagonista ha sufrido, dejándonos una sensación de amarga injusticia.

La adaptación infantil surge para enseñarnos que tras lo malo siempre va a venir algo bueno, como una recompensa justa, y que existe la relación causa-efecto.

Al existir varios finales, podemos elegir el que más nos guste y sacarle todas las enseñanzas o reflexiones que queramos a una historia que nosotros mismos vamos construyendo, en realidad, según vamos leyendo.

 Fuente: KBS World.

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